Arte y desobediencia

Hemos llamado “Arte y desobediencia” al programa que proponemos en esta ocasión porque sus protagonistas: Dimitri Shostakovich, Sofía Gubaidulina y Nikolai Leskov a través de Alfredo Sorlí, formaron parte de la resistencia cultural, cada uno a su manera, del tiempo que les tocó vivir.
Con Rusia como nexo de unión, en cada una de las obras que hemos planteado en el programa, subyace un fuerte sentimiento de rebeldía y desobediencia.
Nikolai Leskov inspirador de la obra de Alfredo Sorlí Boscá (Alfredo SB) sufrió el olvido en su época por causas principalmente políticas y posteriormente, durante el periodo soviético, se le vio como símbolo de la Rusia decadente del pasado. Sofía Gubaidulina y Dimitri Shostakovich, contemporáneos ambos del régimen soviético, padecieron la absoluta politización del arte por los medios totalitarios del gobierno.
Pero en todos los casos, a pesar de la censura, las amenazas o el desprecio, nunca dejaron de ser ellos mismos, de ser fieles a su obra. Shostakovich utilizó un cuento de Nikolai Leskov, escrito en 1865 para su segunda ópera la cual sufrió una dura crítica por parte de Stalin. Sofía Gubaidulina fue alumna de Shostakovich. Éste, al evaluarla en su examen final le animó a continuar por su «camino erróneo» diciéndole: “No tenga miedo de ser usted misma. Le deseo que pueda seguir adelante por su propio camino, aunque éste sea el equivocado“.
Aunque no se libró de la censura y el terror de su momento histórico, Shostakovich podría considerarse la figura clave de la música estalinista y el máximo exponente de la música oficialista de la antigua Unión Soviética. Su quinteto fue un encargo del cuarteto Beethoven del conservatorio de Moscú para hacer una gira por las salas soviéticas con el propio compositor como pianista. Se dio en primera audición el 23 de noviembre de 1940, en la sala pequeña del conservatorio de Moscú. Se trata de una obra de gran contenido emocional y de una extraordinaria fuerza e intensidad. Consta de cinco movimientos de los cuales sólo el Scherzo central es realmente animado.
De Sofía Gubaidulina podríamos afirmar que se trata de la compositora más personal del periodo post estalinista y del arte no oficial. Sofía Gubaidulina diría de su música: “Dimitri Shostakovich y Anton Webern han tenido una gran influencia en mi trabajo. Aunque, aparentemente, mi música no muestra ningún elemento visible de ellos, estos dos compositores me han enseñado la lección más importante de todas: ser yo misma” Sofía Gubaidulina forma parte de esa inconformista generación soviética de compositores y compositoras que desafiaron a la dirección oficial. Fue considerada demasiado vanguardista en el ámbito de la
post-stalinista Unión Soviética que le tocó vivir. Su quinteto para piano y cuerdas compuesto en 1957 es una pieza de juventud. Estéticamente, es una de las obras más cercanas al universo de Shostakovich.
La pulga de acero, inspirada en el cuento de Nicolai Leskov del mismo título, ha sido compuesta por Alfredo SB para el Quinteto Casulana. Alfredo SB se considera a sí mismo como un “rusófilo empedernido, amante de la música y la literatura rusa de todos los tiempos”. En su obra, La pulga de acero, pone de manifiesto sobradamente esta filia personal haciendo un retrato satírico del cuento de Leskov utilizando un lenguaje incisivo, irónico y a ratos decadente, reflejo de la agónica sociedad leskoviana.
 

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